lunes, marzo 30, 2009

BESOS PARA ALEJAR LA SOSPECHA

Fragmento de una carta de Cayo Cornelio a su amigo Publio Cepio.


(…) Y ahora, un pequeño chisme que te hará reír. Ayer Catón llegó borracho a la sesión del Senado y, como siempre, se empleó a fondo en sermonearnos sobre la obligación de respetar las costumbres de nuestros mayores. Calpurnio, que estaba a mi lado, soltó un bufido: “Por mucho ruido que arme – me dijo – te aseguro que no hay peor enemigo de las costumbres romanas que Catón, pues cuando se encuentra con alguna de las mujeres de su familia y se dispone a recibir su beso en la boca para asegurarse de que no hayan bebido vino, ellas salen huyendo presas del pánico. El aliento de Catón exhala tantos vapores etílicos que ellas temen que si luego las besa otro pariente éste crea que acaban de beberse ellas solas un barril de vino entero …". Imagínate la cara que habría puesto el noble Catón de haberlo oído (...)”.



NOTA: 1.- Esta carta y su contenido son invención mía. Es cierto, sin embargo, que Catón el Joven, un ultraconservador que se oponía sistemáticamente a cualquier idea nueva, bebía en grandes cantidades.

NOTA 2.- Los romanos consideraban el consumo de vino por parte de las mujeres como algo repudiable, pues atribuían a éste el origen de otros excesos y era motivo de divorcio. Aunque parece que se les permitió beber vinos dulces y flojos, o vino cocido, jamás se les permitió el consumo de vino puro. Así, las mujeres venían obligadas a besar en la boca a sus parientes masculinos a fin de que el aliento las delatara si habían bebido. Esa es, al menos, una de las explicaciones que se daba al hecho de que, en Roma, únicamente besaran las mujeres, y sólo en el ámbito familiar.

NOTA 3.- Esta semana se celebran los Ludi Saguntini, cuyo programa podéis ver de manera resumida aquí .Deseamos mucho éxito a los organizadores. Por mi parte, espero participar en ellos.

*Detalle de un sarcófago con figuras masculinas. Museo Massimo alle Terme. Roma
**Detalle de un sarcófago, escena de un banquete. Museo Termas de Diocleciano. Roma.


jueves, marzo 26, 2009

CONJURO CONTRA TAIS


Vas pregonando por todas partes, Tais, que eres mi amiga, pero yo digo que eres una ladrona, porque te aprovechaste de mi ausencia para robarme a Quinto. Ojala se te caigan los dientes y ese anillo de oro que te ha regalado él y debería ser mío se te pudra en el dedo. E invoco al dios Cupido para que castigue a Quinto haciendo que su flecha no se le levante más.


NOTA: Este texto está inspirado en los “conjuros” que se grababan en láminas de plomo y se solían arrojar luego a tumbas de personas que hubieran muerto de manera violenta. Se lo debo a Charo Marco y Amparo Moreno de DOMUS BAEBIA de Sagunto , donde dirigen un aula didáctica de cultura clásica.

*Detalle de escultura, quizá retrato de Agripina la Menor. Museo Centrale Montemartino. Roma.

domingo, marzo 22, 2009

SHAKESPEARE, JULIO CÉSAR Y MARCO ANTONIO

El 20 de marzo del año 44 a.C., a los cinco días de su asesinato, se celebraron los funerales de César. Los asesinos habían permitido la celebración pública de éstos al cónsul Marco Antonio. En el foro se montó un catafalco con un fondo de telas púrpura, bajo el cual estaba el lecho fúnebre de César con el cadáver a la vista. Junto a él, se había colocado la ropa ensangrentada que vestía el día del asesinato, así como muchos trofeos conquistados en sus campañas militares.

Marco Antonio pronunció un discurso al parecer bastante breve y leyó el testamento de César, algo que hizo enfurecer a la multitud, porque no sólo dejaba un legado importante a los ciudadanos romanos, sino que dejaba legados a algunos de quienes habían sido sus asesinos. Incluso a uno de ellos lo nombraba tutor de su hijo, el joven Octavio (más tarde convertido en el emperador Augusto). Eso ponía de manifiesto la magnitud de la traición. El público, enfurecido, decidió incinerar allí mismo el cadáver de César e incendiar las casas de sus asesinos.

William Shakespeare, en su drama “Julio César” construye para Marco Antonio un magnífico discurso, que se ha considerado como uno de los mejores de la historia. Es una pieza maestra de cómo, con un discurso aparentemente favorable a los asesinos, logra volver al público contra ellos. Aquí os lo dejo, porque creo que los funerales de César bien se lo merecen. Para no transcribir toda la escena, he puesto entre paréntesis las reacciones del público, algo que en la obra está, lógicamente, desarrollado. Todo lo demás, corresponde al discurso de M. Antonio.

Pido disculpas por una introducción tan larga, pero me parecía necesaria para que todos los lectores pudieran disfrutar y comprender mejor el texto de Shakespeare.






ANTONIO: "¡Amigos, romanos, compatriotas, prestadme atención! ¡Vengo a inhumar a César, no a ensalzarle! El mal que hacen los hombres perdura sobre su memoria. Frecuentemente el bien queda sepultado con sus huesos. ¡Sea así con César! El noble Bruto os ha dicho que César era ambicioso. Si lo fue, era la suya una falta grave, y gravemente la ha pagado. Con la venia de Bruto y los demás, pues Bruto es un hombre honrado, como son todos ellos, hombres todos honrados, vengo a hablar en el funeral de César. Era mi amigo, para mí leal y sincero; pero Bruto dice que era ambicioso. Y Bruto es un hombre honrado. Infinitos cautivos trajo a Roma, cuyos rescates llenaron el tesoro público. ¿Parecía eso ambición en César? Siempre que los pobres dejaban oír su voz lastimera, César lloraba. ¡La ambición debería ser de una sustancia más dura! No obstante, Bruto dice que era ambicioso, y Bruto es un hombre honrado. Todos visteis que en las Lupercales le presenté tres veces una corona real, y la rechazó tres veces. ¿Era esto ambición? No obstante, Bruto dice que era ambicioso, y, ciertamente, es un hombre honrado. No hablo para desaprobar lo que Bruto habló. Pero estoy aquí para decir lo que sé. Todos le amasteis alguna vez, y no sin causa. ¿Qué razón, entonces, os detiene ahora para no llevarle luto? ¡Oh raciocinio! Has ido a buscar asilo en los irracionales, pues los hombres han perdido la razón… ¡Perdonadme un momento! Mi corazón está ahí, en ese féretro, con César, y he de detenerme hasta que torne a mí." 
(Los ciudadanos hablan entre sí dando la razón a Antonio)

"Ayer todavía, la palabra de César hubiera podido prevalecer contra el universo. Ahora yace ahí, y nadie hay tan humilde que le reverencie. ¡Oh señores! Si estuviera dispuesto a excitar al motín y a la cólera a vuestras mentes y corazones, sería injusto con Bruto y con Casio, quienes, como todos sabéis, son hombres honrados. ¡No quiero ser injusto con ellos! Prefiero serlo con el muerto, conmigo y con vosotros, antes que con esos hombres tan honrados. Pero he aquí un pergamino con el sello de César. Lo hallé en su gabinete, y en su testamento ¡Oiga el pueblo ésta su [última] voluntad (aunque con vuestro permiso, no me propongo leerlo), e irá a besar las heridas de César muerto y a empapar sus pañuelos en su sagrada sangre! ¡Sí! ¡Reclamará un cabello suyo como reliquia y, al morir, lo transmitirá por testamento como un rico legado a su posteridad! "
(Los ciudadanos exigen conocer el testamento de César) 
"¡Sed pacientes, amables amigos! ¡No debo leerlo! No es conveniente que sepáis hasta qué extremo os amó César. Pues siendo hombres, al oír el testamento de César os enfureceríais llenos de desesperación. Así, no es bueno haceros saber que os instituye sus herederos, pues, si lo supierais, ¡Oh! ¿Qué no habría de acontecer?" 
(Más voces exigiendo la lectura del testamento) 

"¿Tendréis paciencia? ¿Permaneceréis un momento en calma? He ido demasiado lejos en deciros esto. Temo agraviar a los honrados hombres cuyos puñales traspasaron a César. ¡Lo temo!"
(Siguen las exigencias de los ciudadanos)
"¿Queréis obligarme, entonces, a leer el testamento? Pues bien, formar círculo en torno al cadáver de César y dejadme mostraros al que hizo el testamento. ¿Descenderé? ¿Me dais vuestro permiso?" 
(Baja de la tribuna y se sitúa junto al catafalco con los despojos de César) 
"Si tenéis lágrimas, disponeos ahora a verterlas. ¡Todos conocéis este manto! Recuerdo cuando César lo estrenó. Era una tarde de estío, en su tienda, el día que venció a los nervios. ¡Mirad: por aquí penetró el puñal de Casio! ¡Ved qué brecha abrió el envidioso Casca! ¡Por esta otra le hirió su muy amado Bruto! ¡Y al retirar su maldecido acero, observad cómo la sangre de César parece haberse lanzado en pos de él, como para asegurarse de si era o no Bruto el que tan inhumanamente abría la puerta! Porque Bruto, como sabéis, era el ángel de César. ¡Juzgad, oh dioses, con qué ternura le amaba César! Ese fue el golpe más cruel de todos, pues cuando el noble César vio que él también le hería, la ingratitud, más potente que los brazos de los traidores, lo anonadó completamente. Entonces estalló su poderoso corazón y, cubriéndose el rostro con el manto, el gran César cayó a los pies de la estatua de Pompeyo que se inundó chorreando sangre… ¡Oh, qué caída, compatriotas! En aquel momento, yo y vosotros y todos, caímos, y la traición sangrienta triunfó sobre nosotros. Oh, ahora lloráis, y percibo sentir en vosotros la impresión de la piedad. Esas lágrimas son generosas ¡Almas compasivas! ¿Por qué lloráis, cuando aún no sabéis visto más que la desgarrada vestidura de César? ¡Mirad aquí! ¡Aquí está él mismo, desfigurado, como veis, por los traidores! "

(Los ciudadanos claman venganza) 
"Buenos amigos, apreciables amigos, no os excite yo con esa repentina explosión de tumulto. Los que han consumado esta acción son hombres dignos. ¿Qué secretos agravios tenían para hacerlo? ¡Ay, lo ignoro! Ellos son sensatos y honorables, y no dudo que os darán razones. ¡Yo no vengo, amigos, a concitar vuestras pasiones! Yo no soy orador como Bruto, sino como todos sabéis, un hombre franco y sencillo, que amaba a su amigo, y esto lo saben bien los que públicamente me dieron licencia para hablar de él. Porque no tengo ni talento, ni elocuencia, ni mérito, ni estilo, ni ademanes, ni el poder de la oratoria, que enardece la sangre de los hombres. Hablo llanamente y no os digo sino lo que todos conocéis. Os muestro las heridas del bondadoso César, pobres, pobres bocas mudas, y les pido que ellas hablen por mí. Pues si yo fuera Bruto y Bruto Antonio, ese Antonio exasperaría vuestras almas y pondría una lengua en cada herida de César capaz de conmover y levantar en motín las piedras de Roma. "
(El público quiere oír el testamento)

"Aquí está, y con el sello de César. A cada ciudadano de Roma, a cada hombre, individualmente, lega setenta y cinco dracmas."

(Voces de satisfacción) 

"Os lega, además, todos sus paseos, sus quintas particulares y sus jardines recién plantados a este lado del Tíber. Los deja a perpetuidad a vosotros y a vuestros herederos como parques públicos para que os paseéis y recreéis ¡Este era un César! ¿Cuándo tendréis otro semejante?"
(Los ciudadanos deciden incinerar allí mismo el cadáver de César y, con esas llamas, prender antorchas para incendiar las casas de los traidores)
"¡Ahora prosiga la obra! ¡Maldad, ya estás en pie! ¡Toma el curso que quieras!"
TRADUCCIÓN: Luis Astrana Marín.

NOTA: En el lugar donde fue incinerado César se levantó, en un primer momento, una columna conmemorativa. Luego, se levantó sobre ella un templo dedicado a Cesar. Dada la cantidad de gente que acudía a la columna, Augusto ordenó tapiar ese espacio. Del templo quedan únicamente ruinas: el podium, la columna tras el muro que levantó Augusto y poco más. Con todo, sigue siendo un lugar muy apreciado. Ni que decir tiene que no estoy de acuerdo con la última frase que atribuye Shakespeare a Marco Antonio, y que implica que el dramaturgo consideraba que la actuación contra los asesinos era una maldad. A mí la maldad me la pareció el asesinato.
* Estatua de César, en el Salón Giulio Cesare del Palacio Senatorio, sede del Ayuntamiento de Roma. Emociona ver a sus pies la bandera de la unión europea. Roma.
**Vista del Foro romano desde los Museos Capitolinos (justo bajo el Palacio Senatorio). Si dividis por la mitad longitudinal la foto, veréis una construcción a la izquierda, plana y baja, con un pequeño tejadillo en ángulo en el centro, ese es el templo de César. Coloco la foto para que os situeis en el foro, pues allí es donde estuvo expuesto su cadáver y fue luego incinerado. Foro romano. Roma.
***Las ruinas en primer plano son del templo de César. Desde ahí podeis ver también su ubicación en el foro, justo en la dirección contraria de la antrerior. Foro romano. Roma.
**** Restos del muro que ordenó construir Augusto para aislar la columna que marcaba el lugar de la incineración de César. Está, como es lógico, en el templo de César. Foro romano. Roma.
***** Retrato de un varón romano.Podría tratarse de Marco Antonio. Museo Centrale Montemartino. Roma.
******Restos de la columna que marcaba el lugar exacto de la incineración de César. Siempre hay pequeñas ofrendas florales. Foro romano. Roma.
*******Inscripción de mármol situada en las ruinas del templo de César, que recoge un texto de Apiano sobre el funeral. Traduzco: "Depusieron [los despojos de César] en el foro, allí donde estaba la antigua Regia de los romanos y acomodaron encima mesas,asientos y cuantas cosas de madera había allí, encendieron el fuego y todo el pueblo estuvo ante la pira funeraria durante la noche. En aquel lugar se erigió primero una columna y una ara; ahora allí está el templo del mismo César, en el cual es honrado como un dios."

miércoles, marzo 18, 2009

CALPURNIA RECIBE EL CADÁVER DE CÉSAR


Las columnas del templo de Vesta mueven con lentitud sus sombras. Los gorriones, atraídos por el inusual silencio, vuelan hasta la fuente Juturna. Giran a un lado y otro sus cabezas antes de hundir los picos en el agua y se apresuran a levantar el vuelo. Su aleteo resulta atronador en el foro vacío. La luz del sol, pálida desde la mañana, recorre las calles de una Roma desierta.

- ¡Libertad! ¡República! – habían gritado los asesinos de César esta mañana, al salir de la Curia de Pompeyo con sus puñales goteando aún la sangre recién derramada. Los ciudadanos huían despavoridos. ¿Dónde estaban los vítores, los gritos de alegría, la aclamación bajo el título de salvadores de la república con que esperaban ser celebrados? Sorprendidos por una acogida tan fría e inesperada, los asesinos habían corrido a refugiarse en el Capitolio. Y allí permanecían.


Las vestales, al enterarse de la noticia, se habían apresurado a ir a la domus publica y desde entonces no se han separado de Calpurnia. Nadie más está con ellas. Hay miedo en Roma. Cada cual se ha metido en su casa a la espera de acontecimientos. Han pasado muchas horas y nada se mueve.

- Ya es suficiente – dice Calpurnia cuando empieza a declinar la tarde –. No puedo esperar más.


Durante todo este tiempo Calpurnia no ha recibido condolencias, ni noticias, ni un gesto de protección o apoyo, salvo de las vestales. Ni siquiera sabe nada de su propia familia. Está agotada. Le arde el corazón y los ojos se le han quedado secos. Ya que le han arrebatado a su marido, quiere tener al menos sus despojos y tratarlos con la dignidad que él se merecía. Eso, si los asesinos no lo han arrojado al Tíber. Da orden a dos esclavos para que cojan una angarilla y vayan a buscar el cadáver de César. Los esclavos obedecen, muertos de miedo. Quién sabe lo que puede ocurrir, cómo reaccionarán los asesinos, qué estarán haciendo en este mismo momento allí en el Capitolio. Tal vez los maten para impedir que se lleven a César.


Otro esclavo queda encargado de vigilar en la calle, y apenas ve desde lejos que sus compañeros regresan, avisa al ama. Calpurnia sale a la puerta. Por la solitaria vía Sacra vienen hacia ella sus esclavos, apresuradamente. Con las prisas y el miedo no se han dado cuenta de que un brazo de César cuelga fuera de la angarilla y se balancea. A Calpurnia le brillan las lágrimas.

En este día amargo, el último de su vida, su marido César es ya, para siempre, suyo. Completamente suyo. Una posesión dolorosa y definitiva.


NOTA 1: Calpurnia fue la tercera esposa de César. La domus publica era la residencia oficial del Pontífice Máximo, cargo que ostentaba César desde hacía muchos años, y se hallaba al lado de la Casa de las Vestales y el templo de Vesta. La fuente Juturna estaba muy próxima. Aún quedan restos de ella.


NOTA 2: Me sumo a la campaña de Las Linces para defender el derecho de las mujeres a disponer de su propio cuerpo, un derecho que condena el Vaticano.


*Fuente y oratorio de Juturna. Foro romano. Roma. Foto: Rafa Lillo.
** Vista del foro romano desde el Palatino. Donde está el grupo de árboles estaba la domus pública que habitaron César y Calpurnia. Las ruinas del edificio blanco que se ve a la izquierda, son los restos del templo de Vesta. Roma. Foto: Rafa Lillo.
***Detalle de escultura femenina. Museos Capitolinos. Roma.
****Vista del foro romano desde el Capitolio, donde se refugiaron los asesinos. Las columnas de la izquierda pertenecen al templo de Saturno. Las tres al fondo, al templo de Cástor y Pólux. Muy cerca, la domus publica. Roma,. Foto: Rafa Lillo.
*****Detalle de relieve decorativo. Museo Massimo alle Terme. Roma.



lunes, marzo 16, 2009

DUDA TRAS EL ASESINATO DE JULIO CÉSAR.


Te lo dije hace varios días, César: guárdate de los idus de marzo. Saben los dioses que te advertí con tiempo. Y aún hoy, hace apenas una hora, cuando ibas de camino a la curia de Pompeyo para reunirte con el Senado y me has visto sentado junto al foro, te has detenido ante mí un instante. “Ya han llegado los idus, y aquí estoy”, me has dicho. En tu voz y en tu gesto había cansancio pero tus ojos se han iluminado con un relámpago de burla. “Han llegado, César” – te he respondido – “pero aún no han pasado”.

Cambiar el destino que las Parcas decretan para cada hombre no está al alcance de mi mano. No obstante, siempre hay un resquicio para la acción salvadora y por ello he insistido en que corrías peligro. Sin embargo, has continuado adelante arropado por la multitud y me he sumado a ella para seguirte a distancia. Con el alma encogida, he invocado para ti la protección de Fortuna huiusce diei cuando has pasado al lado de su templo, casi a las puertas del lugar donde te aguardaban tus asesinos.

Cuando en el interior de la curia, rodeado de personas en quienes confiabas, los traidores han desenvainado de pronto los puñales y, como si fueras una alimaña, te han acorralado y se han arrojado contra ti para arrancarte la vida, ¿habrás recordado mi respuesta?

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NOTA: Los idus de marzo era el día 15 de marzo. Ese día del año 44 a.C. fue asesinado Julio César por un grupo de senadores dentro de la Curia de Pompeyo. El suceso que se relata aquí – el encuentro con el adivino – viene relatado por Plutarco. El templo dedicado a la diosa Fortuna huiusce diei (Fortuna del Día Presente) fue construido en el año 101 a.C.

* Vista del templo de Fortuna del Dia Presente, de noche. Está dentro del Area Sacra de Largo Argentina. Tras él, a pocos metros, se cree que estaba la entrada a la curia de Pompeyo. Foto: Rafa Lillo. Roma.

**Detalle del plano que sitúa este templo de la Roma antigua en la ciudad actual. De los cuatro templos coloreados en rojo, es el que tiene planta redonda. Lo que se ve detrás es la columnata que precedía al Teatro de Pompeyo. En esa columnata se había construido una curia para las reuniones del Senado. Plano que se exhibe ante el Área Sacra de Largo Argentina. Roma.

jueves, marzo 12, 2009

TRIUNFO Y DERROTA DE POMPEYO EL GRANDE


Roma entera se ha echado a la calle. El sol, cerca ya de su cénit, brilla y al reflejarse sobre la superficie pulida de los escudos y los cascos de los soldados, emite rayos cegadores que brincan en todas direcciones. La multitud aúlla, está ronca de gritar y vitorear. A ambos lados de la vía Sacra los soldados tratan de contener a la muchedumbre, pues la presión de los que están atrás hace que se mantenga a duras penas el pasillo por el que discurre el desfile. De vez en cuando estallan disputas y altercados y entonces la muchedumbre se ondea y presiona hacia un lado u otro entre protestas y gritos.

Pese a ello, el ambiente es festivo. Nada exalta tanto el corazón de los romanos como la celebración de un triunfo. Les encandila ver desfilar a sus enemigos encadenados y humillados, las armas que les han arrebatado apiladas sobre las carretas y, tras ellas, los carros cargados con el botín, prueba palpable de la riqueza que ha conquistado Roma. Y, sobre todo, por encima de todo, los excita el ver a sus propios soldados triunfantes, ufanos, con el pecho a punto de reventar de orgullo. La gente enloquece de fervor y no hay madre, hija, esposa o hermana que no rompa en lágrimas de emoción.

En este día, además, se da una circunstancia singular: quien celebra su triunfo es Gneo Pompeyo, un hombre muy joven. Y ya se ha ganado el título de Magno, “el Grande”. Muchos dicen que él mismo se lo ha otorgado, pero qué importa. Lo cierto es que Pompeyo el Grande es el general que ha merecido recibir esta recompensa pública que todos desean y pocos alcanzan. Y por ello cerrará el desfile montado en un carro tirado por caballos.



- ¡Mira, Antistia! Ya viene Pompeyo – grita excitada una joven matrona apretando el brazo de su amiga. Ambas están sobre la escalinata del templo de la Concordia, un lugar de privilegio, allí donde la vía Sacra traza una curva y comienza a ascender hacia la cima del Capitolio. Desde allí se ve avanzar el desfile de frente.

Antistia no contesta. Ve a lo lejos el carro y, sobre él, con el rostro pintado de arcilla rojiza y un manto púrpura, a Pompeyo, el hombre que ha sido su marido. De pronto experimenta hacia él un sentimiento de extrañeza. No es su indumentaria lo que le resulta ajena, ni su porte altivo, ni esas facciones casi irreconocibles por la pintura de arcilla. No, es otra cosa. Ese hombre con el que había compartido el lecho, las preocupaciones, la vida cotidiana, ese hombre al que durante un tiempo llamó su marido, el que le hizo derramar tantas lágrimas y ha añorado hasta esta misma mañana, le parece de repente un extraño.

Algo se ha transformado dentro de ella. El velo que mantenía ciego su corazón desde que él la repudió para casarse con una mujer más importante, la hijastra del dictador Sila, se ha rasgado. Se da cuenta de lo ridículo que resulta Pompeyo así vestido y pintado, aunque lo aclame toda Roma. Sí, esa arcilla que le unta la cara para asemejarlo a la imagen del dios Júpiter ha resultado para ella reveladora. Pompeyo no es nada, menos que nada, es barro, es vacuidad, un pelele en manos de otro. Porque ¿qué clase de hombre es el que repudia a una esposa sólo para congraciarse y ganarse el favor de quien tiene el poder? No merece que lo recuerde nunca más. En ese mismo momento lo arranca de su corazón y de su estima y se siente inundada de una alegría inmensa, desbordante. Sin alcanzar a evitarlo, a Antistia se le escapa una carcajada.

- ¿De qué te ríes? – le pregunta extrañada su amiga.

- De una tontería – responde Antistia –. Estaba pensando en una paradoja de las que tanto nos gustan: la derrota que acaba de sufrir Pompeyo en mi corazón, justo mientras celebra su triunfo ante toda Roma.


NOTA: Pompeyo Magno celebró su primer triunfo – al que se refiere esta historia – el 13 de marzo del año 97 a.C. Antistia fue su primera esposa, de la que se divorció a petición de Sila, para que pudiera casarse con su hijastra Emilia.
Un triunfo es el máximo honor concedido por el Senado a los generales victoriosos, y consistía en desfilar por las calles de la ciudad con el ejército armado, los prisioneros, botín, etc. El general a quien se concedía aparecía vestido de púrpura y con el rostro untado de arcilla porque representaba en ese momento al dios Júpiter, a quien en última instancia se debía la victoria. El desfile terminaba en el templo de Júpiter Optimus Máximus en la cima del Capitolio.

*Vista del Foro Romano. El templo de la Concordia estaba justo detrás de donde ahora vemos el Arco de Septimio Severo que, en la época de la que hablamos, no existía. Desde allí se miraría en dirección a donde está la cámara de fotos. Roma.
**Detalle de relieve del Arco de Tito, que representa el triunfo del emperador Tito. Roma.
***Detalle de escultura femenina. Monumento a Dª María Cristina de Borbón. Madrid.
****Detalle de relieve decorativo en el monumento a Dª María Cristina de Borbón. Madrid.

lunes, marzo 09, 2009

MENTIRA Y VERDAD


¿Cuántas veces me dijiste que nada, ni siquiera la muerte, puede separar a quienes se aman sobre todas las cosas? Me has mentido, Cayo Valerio Varo: te has marchado sin mí al reino de las sombras donde no puedo verte ni tocarte ni alcanzarte. Y has dicho la verdad, porque en este lugar, contigo, se queda mi corazón para la eternidad.



* Mausoleo de los Valerii en la vía Latina. Roma.
**Detalle de la decoración de la bóveda interior del mausoleo de los Valerii. Vía Latina. Roma.

jueves, marzo 05, 2009

CLOE Y SU HIJO CONJURAN AL INVIERNO


Márchate ya, invierno. Y esas nubes esponjosas como corderos, que abandonen el foro y se vayan a pacer al cielo de los germanos. Arrastra contigo al viento y enciérralo: no quiero que ese caprichoso vuelva a molestarnos ni a zarandearnos por sorpresa. Por su culpa, mi niño se ha caído y se ha hecho daño en la puntita de la nariz. Has sido un invierno malo y feo. Te conjuramos para que te vayas ahora mismo y no regreses hasta el próximo año.



NOTA.- Queridos amigos, actualmente está en peligro la continuidad de dos asignaturas optativas de Bachiller relativas al mundo clásico. Algunos profesores se han movilizado para sortear ese riesgo y conseguir que se mantengan. En esta dirección podéis leer el comunicado completo. Por mi parte, extraigo una parte del mismo, para que os hagáis una idea.
Las asignaturas en riesgo son “Referentes Clásicos en las manifestaciones culturales modernas” y “Fundamentos Léxicos de las ciencias y la técnica”.

Respecto a “Referentes Clásicos…”, la asignatura desarrolla en el alumno las siguientes capacidades:
1. Conocer y valorar los procesos culturales y los elementos fundamentales que han convergido en la actual configuración de Europa como entidad cultural compleja desde las raíces de la cultura clásica.
2. Apreciar en las construcciones intelectuales modernas: ciencia, técnica, filosofía, etc. los componentes clásicos que han permitido los desarrollos y avances conseguidos hasta la actualidad.
3. Reconocer en nuestra vida como ciudadanos los elementos de la tradición clásica que informan las instituciones, las leyes, las costumbres y los instrumentos jurídicos de nuestras sociedades organizadas políticamente.
4. Conocer y sentir como propios los diversos componentes de nuestra cultura y sus manifestaciones a nuestro alrededor.
5. Respetar los componentes culturales ajenos a la nuestra.
6. conocer los modelos artísticos y literarios clásicos y apreciar su influencia en las manifestaciones artísticas posteriores.
7. Reconocer los recursos estilísticos elaborados por las literaturas clásicas en los diversos niveles de uso de las lenguas modernas, especialmente en los textos literarios.

En cuanto a “ Fundamentos Léxicos de las ciencias y la técnica”, se marca como objetivos:
1. Mejorar la comprensión oral y escrita de los diferentes tipos de mensajes, tanto científico-técnicos, como de comunicación general.
2. Perfeccionar la expresión oral y escrita con la precisión y el rigor que proporciona el conocimiento del significado auténtico de las palabras.
3. Favorecer el aprendizaje de las demás materias del Bachillerato con la utilización de este recurso complementario mediante la aplicación de una didáctica activa, práctica y experimental.
4. Alcanzar un amplio conocimiento de la composición y derivación de palabras de las lenguas modernas, especialmente de las dos lenguas de la Comunidad Valenciana.
5. Adquirir un aprendizaje significativo, no memorístico, no sólo en este espacio de optatividad, sino también en otros.
6. Favorecer la integración de los conocimientos de diferentes materias con alcance interdisciplinar.
7. Capacitar al alumnado para la incorporación a estudios superiores o facilitarle el tránsito a la vida activa en los diversos campos profesionales.
8. Integrar el alumno en una sociedad multilingüe, fomentando las actitudes de tolerancia y respeto hacia los distintos pueblos, y tomar conciencia de la comunidad de la cultura Occidental sobre los principios de la Cultura Clásica.
9. Mantener el equilibrio entre unidad, diversificación y especialización y acabar con la separación entre alumnos de letras y ciencias para integrarlos en un espacio de optatividad común.

Quienes deseen contribuir difundiendo este texto o el original, pueden hacerlo del siguiente modo:
- Subir la imagen del meme e incluir la fuente.
-Subir las reglas.
-Descargar el
documento que se acompaña con el meme y enviarlo a las direcciones de los sindicatos y representante de la Consellería de la Generalitat Valenciana, que aparecen en él.
-Firmar el libro de recogida de firmas abierto al efecto.
-Elegir a cuatro personas que continúen el meme.
-Avisarlos dejando un comentario en su blog.
Por mi parte, lo envío a:
* Detalle de escultura. Iglesia de Santos Giovanni e Paolo. Roma.

lunes, marzo 02, 2009

UNO DE MARZO, FIESTA DE LAS MATRONAS

Apenas ha visto esta mañana a su madre, mi ama se ha abalanzado sobre ella, le ha echado los brazos al cuello y ha estampado en sus mejillas una serie interminable de sonoros besos.

- ¡Ya basta, Cornelia! – le ha dicho su madre al fin, tratando de quitársela de encima. Pero no estaba enojada. Al contrario, se la veía muy complacida. Y más aún cuando en la estancia ha entrado su marido y la ha felicitado con mucho afecto. Sin duda es un día dichoso para ella.

- ¿Sabes una cosa? – dice mi ama mientras vamos a su cuarto, donde la ornatrix la espera para arreglarla. Debe acompañar a su madre al templo de Juno Lucina a celebrar la festividad de las matronas –. Estoy deseando casarme para recibir felicitaciones este día todos los años.

Si tuviera cejas, las levantaría en este mismo momento para hacer comprender a mi ama que acaba de decir una bobada. ¡Menuda simpleza, querer casarse por un motivo tan nimio!

- No sabes lo orgullosa que me siento – añade. – Los días como éste me animan. ¿Te imaginas cómo debió ser? No, claro. No puedes imaginarte nada, porque no sabes qué conmemoramos. Ven, colócate aquí – dice, y me hace sentarme sobre mis cuartos traseros en uno de los bancos de piedra del jardín – y escúchame atentamente:


“Cuando esta ciudad no era más que un grupo de cabañas en la colina del Palatino, los romanos, hartos de no encontrar esposas entre las tribus de los alrededores, raptaron a un grupo de muchachas sabinas. Sus familiares decidieron venir a rescatarlas, pero tardaron casi dos años en preparar un ejército con fuerza suficiente para enfrentarse a Rómulo y los suyos. Pero al fin, en las calendas de marzo, el ejército de los sabinos y el de los romanos se enfrentaron en la zona donde hoy está el Foro.

“¿Oyes? Todo ese ruido son las espadas y las lanzas que blanden los soldados de uno y otro bando, el chocar de los escudos. Y ese silbido que corta el viento lo producen las flechas que se arrojan unos a otros. Míralos, están ante nosotros, con los pechos encendidos de cólera, los músculos tensos, deseosos unos de vengarse, los otros de defender su derecho a retener a las mujeres que ya consideran suyas. El estruendo es ensordecedor. Pero ahora se oye un ruido nuevo. Son gritos agudos, aullidos. Por un instante, los guerreros se detienen y ven descender corriendo hacia ellos, desde la colina, a un grupo de mujeres llevando en los brazos niños de pecho."

De pronto, mi ama se levanta y se aparta de mí, ocultándose entre los arbolillos. Y casi al momento, reaparece con los cabellos revueltos, los brazos extendidos a los dos lados y una expresión trágica en el rostro.


“- ¡Deteneos!” – grita girando la cabeza a ambos lados. Une sus manos suplicantes y, volviéndose hacia su derecha, se arrodilla como si hablase a alguien – “¡Padres! ¡Hermanos! Cuando los hombres que hoy llamamos nuestros maridos nos arrancaron de vuestro lado por la fuerza, no vinisteis a buscarnos, ni nos protegisteis de su violencia. Y ahora que se han convertido en los padres de nuestros hijos, ¿vais a levantar contra ellos vuestras espadas? ¿Haréis de nosotras sus viudas, y dejaréis a nuestros hijos huérfanos? Y vosotros romanos, maridos nuestros – añade volviéndose hacia el otro lado, en la misma actitud de súplica – No contentos con separarnos de nuestras familias, ¿queréis ahora privarnos de ellas? ¿Nos dejaréis sin padres, sin hermanos? ¿Os atreveréis a derramar la sangre de quienes, os guste o no, son ahora vuestros parientes? Si es eso lo que queréis unos y otros, ¡adelante! Pero antes, matadnos a nosotras y matad a nuestros hijos, porque no soportaremos ni el quedarnos sin maridos ni el quedarnos sin padres.”

Me quedo boquiabierta ante una representación tan lograda. Si no se tratase de un oficio tan despreciable, debería ser actriz. ¡Es realmente buena!

- Ya puedes imaginar cómo acabó esa historia – dice mi ama resoplando tras el esfuerzo realizado, arreglándose el cabello y sentándose de nuevo al lado mío –. Romanos y sabinos hicieron las paces en ese mismo momento, e incluso se acordó que los parientes de las mujeres raptadas pudieran instalarse aquí y convertirse en ciudadanos romanos. Aquellas muchachas sabinas consiguieron imponer la paz entre sus padres y sus maridos. Bien se merecen nuestro agradecimiento ¿no crees?

Doy un gran salto para manifestar mi aprobación, pero mi ama cree que estoy huyendo de sus historias.

- Nosotras somos descendientes suyas, ¡¡ Y por eso se felicita a las matronaaassss!! – grita. Regreso hacia ella con el rabo en alto y los ojos bien abiertos. No quiero que se vuelva a confundir. Me rasca la cabeza.

- En este primer día de marzo, las matronas piden a Juno Lucina que haga prosperar sus matrimonios y, si están embarazadas, que las proteja al dar a luz. Pero yo tengo algo más que pedirle: quiero llegar a ser tan decidida y valiente como las sabinas.

Me quedo perpleja. ¡Yo diría que ya lo es!



NOTA 1.- La fiesta de las matronas (Matronalia) se celebraba en las calendas de marzo (1 de marzo). Me gustaría acompasar mis entradas al calendario romano, pero me es imposible. El templo de Juno Lucina estaba en la colina del Esquilino, si bien se desconoce su emplazamiento exacto. Pido disculpas a quienes puedan sentirse ofendidos al leer que el oficio de actor/actriz era infame: eso es lo que pensaban los romanos, no yo.

NOTA 2.- Agradecer a Mis Lizzie Crabb el estilo y la inocencia con que posa para estas crónicas. Es la gatita de Alyxandria Faderland y fotografiada por ella. Buenos Aires. Argentina


NOTA 3.- Aquellos amigos que vivan en Argentina y quieran adoptar un gatito, pueden entrar en esta página y ayudar a encontrar un hogar a estos queridos amigos.

*Detalle de relieve figurando un templo. Ara Pacis. Roma.
**Maqueta de las cabañas de Rómulo en el Palatino. Anticuarium del Palatino. Roma.
***Detalle del cuadro "Rapto de las sabinas" de Pietro di Cortona. Museos Capitolinos. Roma.
****Detalle del cuadro "Las sabinas interponiéndose entre romanos y sabinos" de J.L. David.
*****Gato romano. Roma.
******Miss Lizzie Crabb, en su papel de gatita romana.