miércoles, marzo 22, 2017

VENUS Y ROMA



¿Hay acaso dos diosas que se complementen tan bien como Venus y Roma? Aun cuando en su templo las exedras que alojan cada una de sus magnas estatuas se den la espalda, no hay una combinación divina más afortunada.


Estas diosas representan los rostros más femeninos de Roma.

NOTA 1: El templo de Venus y Roma fue construido por el emperador Adriano y dedicado en el 135 d.C. Era un recinto de 145 m. de largo y 100 de ancho. Se alza sobre el lugar donde anteriormente estuvo la entrada a la domus aurea de Nerón y su gran estatua de bronce, que fue trasladada de lugar para construir este templo.

NOTA 2.- El viernes estaré en Banyeres de Mariola, disfrutando con profesores y alumnos de las XI Jornadas de Cultura Clásica. 

 *Fotografía: Vista de los restos del templo de Venus y Roma, en la ciudad de Roma. La exedra visible corresponde Venus. A sus espaldas, está la que corresponde a la diosa Roma. Las columnas que se ven a la izquierda, pertenecen también al templo. Foto: Isabel Barceló.

jueves, marzo 09, 2017

LOS GEMELOS RÓMULO Y REMO Y LA FUNDACIÓN DE ROMA. (¡SACRILEGIO!)



Así comienza el primer capítulo de mi novela corta LA FUNDACIÓN DE ROMA





  ¡SACRILEGIO!


El rey Amulio permaneció pensativo en su sitial después de ordenar a su médico que se retirase. Sobre los escudos de bronce colgados de las paredes se reflejaba el fuego del hogar y su claror alumbraba apenas la viga cumbrera, la que sostenía el entramado de ramas que servía de soporte al tejado de paja. Sacudió sus largos cabellos leoninos al tiempo de levantarse y, acercándose a la lumbre, empujó con el pie uno de los troncos. Lo contempló como si las lenguas rojas y amarillas que lo consumían tuvieran la respuesta a la pregunta que su médico no había podido responder.

—¿Qué te ha dicho? —La voz de su esposa, a quien no había oído acercarse, lo sacó de sus cavilaciones.

—No le han permitido verla —respondió malhumorado –. La vestal máxima  se ha negado a dejarlo pasar. 

—¿Rechazando tu ayuda y tus instrucciones? —La reina enarcaba con incredulidad las cejas.

—Dice que jamás un hombre ha entrado en la casa de las vestales y que Rea Silvia, aunque delicada de salud, recibe todas las atenciones y mejora. Ha rehusado revelar qué mal la aflige.

—Es muy propio de ella no decir nada… —El tono de la reina, aunque calmo, reflejaba despecho–. ¿Acaso espera que permanezcamos indiferentes cuando hace ya tantos meses que tu sobrina no asiste a los sacrificios y ceremonias públicas?Hay que poner remedio a esta situación, Amulio.

—Tienes razón. Estoy seguro de que esconden algo.

—Pues no esperemos más. Iré ahora mismo a visitarla. Y te aseguro que no me marcharé sin haber visto a Rea Silvia con mis propios ojos. —Terminaba la reina de decir esto y ya llamaba a voces a sus doncellas al tiempo que su figura menuda desparecía tras la cortina de lana que cerraba la puerta de su aposento.




QUERIDOS AMIGOS: La novela, de la colección de Mitología Gredos, estará disponible en los kioscos de España a partir del próximo 14 de marzo.

martes, marzo 07, 2017

MEDEA Y LAS MUJERES (8 DE MARZO DE 2017, DIA INTERNACIONAL DE LA MUJER)

  
Luchemos por la igualdad de derechos. Que ninguna mujer, en el mundo, tenga que lamentarse como lo hacía Medea.

Esto dice Medea:

“…De todas las especies animadas
y dotadas de pensamiento
nosotras, las mujeres,
somos los seres más miserables.
En primer lugar, tenemos que comprar*
a un precio altísimo un marido.
Le pagamos para que se convierta
en el amo de nuestro cuerpo;
y pierden su buena fama las mujeres
que se separan de su marido.
Y si el esposo acepta convivir
sin imponernos con violencia su yugo,
Envidiable es entonces nuestra vida.
Y si no es así,
es mejor morirse.
Y dicen de nosotras
que por vivir en casa
corremos menos riesgos,
mientras ellos combaten con las armas:
¡Vaya razonamiento estúpido!
Con mucho prefiero
ir tres veces a la guerra
a los desgarros del vientre
en un solo parto.”

MEDEA. Eurípides (s. V a.C.) Versión de Ramón Irigoyen (Penguin Clásicos)



*Se refiere al hecho de que, en su época, las mujeres tenían que entregar una dote para casarse.